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domingo

Recuerda - parte I

Este cuento viene de una entrada anterior. Pueden verla aquí.

- Ves a mucha gente todos los días ¿verdad?

- ... Sí
- ¿Por cuánto tiempo? Mucho ¿verdad?

- ... Sí

- ¿Por qué miras a la gente?

- ...

- ¿Huh?

- Quiero que miren... que me miren...

- ¿Por qué?

- Nadie mira... ya no...

- ... Y?

- Y... yo... yo me parezco a las personas cuyos nombres desconocen...

- Yo sé tu nombre, y conozco a la persona detrás de él... Por alguna razón estoy aquí... contigo... ¡Mírame!


Cuando ella volteó, lo vio. Aunque no tenía idea de cómo la encontró o cuándo empezó a recordarla, no le importó y bajó lentamente del borde. Con las piernas aún temblorosas, se alejaba del filo de la azotea; con la mirada fija en los ojos de él, avanzaba... o al menos eso intentó. Se cayó. Cayó sobre sus rodillas, como si no necesitasen más costras, pero la mirada... esa mirada seguía fija, un poco húmeda, sin embargo. Ella no quería. Además del hecho de que siempre aborreció llorar, no dejaría que las lágrimas brumaran su visión. A pesar del esfuerzo, no pudo más y se desvaneció...


El escandaloso rington del celular la despertó. Era hora de estudiar otra vez y eso le fastidiaba mucho. El tener que levantarse implicaba, además, una infinidad de cosas, bastante finitas en realidad, que ella detestaba hacer: bañarse con agua fría ya que el día de ayer había malogrado por tercera vez en el mes la terma; planchar la ropa que tenía que usar porque no la planchó el fin de semana pasado cuando tenía mucho más tiempo; arreglar la mochila junto con todos los libros que no había leído, lo cual no pudo hacer el día anterior porque estaba ocupada tratando de arreglar, sin éxito, la terma que acababa de malograr. -Vivir sola ya no es tan divertido- dijo mientras salía de su cama. Ese día descubriría que tenía toda la razón.

Llegó a la clínica justamente para la primera ronda. Estudiaba psiquiatría y era su primer día de prácticas. Estaba esperando ese día desde que empezó su vida universitaria decía siempre, aunque en realidad era desde que descubrió que su tío favorito sufría de múltiples trastornos de identidad. No era por sentimentalismo cursi hacia su familiar, sino que pensaba que era justamente eso lo que lo hacía tan genial. Sí, conocer y andar con locos le fascinaba. Mientras el doctor a cargo les mencionaba las reglas y actividades que tenían que cumplir y que ella no estaba escuchando por voluntad propia, se dio cuenta que sus pasadores estaban desatados. Al levantarse, dirigió su cabeza directamente a la nariz de un chico, que extrañamente estaba parado frente a ella. -Ooouch!! ¿Quién caraj- ooh, lo sieentoo!!!- Tal como le sucedía a cualquiera que se golpeara con su cabeza, él también empezó a sangrar.

- Está bien, no debí-
- ¡No no no no! ¡¿Qué hablas?! es que mi cabeza es muy dura ¡Lo siento!

- No, está bien, deveras, yo era el qu-

- No, ¡por favor! ¡Mira cómo sangras!

- La verdad, eso es imposible ¿sabes? No puedo mirar mi propia nari-

- Lo lamento mucho, debí ver si... espera... Técnicamente no fue mi culpa ¡Tú eras el que estaba parado ahí, tonto!

- Eso es lo que trataba de explicarte, pero no me dejabas...

- Jajaja... lo siento...


Se rieron. Ella se rió como hace mucho no lo hacía; de hecho, no recordaba haber reido de esa manera antes. Él quedó encantado con su risa; nunca había visto a alguien reir de tal forma. Ellos empezaron una vida ese día en la clínica... solo que aún no lo sabían.

sábado

I look like all the people whose name you don't know

... Ves a mucha gente todos los días que vas de aquí para allá, verdad? -Sí- Por cuánto tiempo ya? Mucho, no es así? -Sí- Por qué miras a la gente? -...- Huh? -Quiero que me miren...- Por qué? -Nadie me mira... nunca- Y? -Siempre es igual... yo... yo me parezco a todas las personas cuyos nombres no conocen...

... Soy invisible... y no me gusta...